A Alba muchas veces le decían «la rara» o que era «rara» o que hacía cosas «raras».
Generalmente sus amigos, su familia y en realidad el entorno en sí, no entendían que pudiera quedarse mirando una sombra o que encontrar figuras en las nubes era un acto lleno de belleza.
Tampoco entendían que quedarse pensando entrelazando ideas, palabras e imágenes era un acto creativo, sino que seguían señalándole como rara por no estar presente ante el entorno.
Alba nunca entendió que ser raro era despectivo, solamente al crecer y entenderlo se puso triste, pero apenas fueron 10 minutos.Y esos diez minutos, fueron el momento más importante de su vida, en realidad es una recurso literario afirmar eso para captar la atención, pero sí uno de los momentos más reveladores de su vida.
Entendió que debía de hacer uso del ser raro en todas sus vertientes.
Alba decidió que a partir de ese momento, quería que le llamaran «melic del mon» (ombligo del mundo en valenciano) ya que para proyectar, hay que creer que uno es el centro.
Eso fue a los 28 años, fue la muerte de Alba y el nacimiento de Melic del mon, aunque el proyecto vital del ser el centro para ser ejemplarizante, jamás se pudo englobar y generalizar, solo se hacía realidad en los entornos conscientes y que tenían la capacidad de entrar en esa realidad.
A los 30 años Melic del mon empezó a pensar que englobar tampoco era el camino y atribuyó a la maldita utopía idealista, no ser capaz de transmitir.
Por ello a los treinta años, tres meses, dos días y tres segundos, rechazó llamarse Melic del mon, pero lo hizo como una parte del proceso que no podía evolucionar y empezó a dirigirse hacia si misma como Melic d’alguns , que en valenciano es ombligo de algunos.
Melic d’alguns ha tenido muchos momentos críticos en los que estaba decidida en volver a cambiarse el nombre, pero jamás lo acabó haciendo, ya que procesar que somos importantes o hasta alguien a quien admirar, pero solamente en un grupo reducido, es un punto de inflexión doloroso para crecer lejos del victimismo y de la falsa creencia de que quizás tenemos algo más especial q el resto…
Y qué duro fue adquirir la percepción de que todo era una mera forma de autoengaño.
Melic d’alguns sigue pensando, replanteando, buscando formas en las nubes y enlazando palabras como curioso con la ciudad de Yakarta.
Melic d’alguns incluso es capaz de permitirse en ocasiones llamarse Alba y ser rara.
MJ MS

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