A Alba muchas veces le decían «la rara» o que era «rara» o que hacía cosas «raras».
Generalmente, sus amigos, familia y el entorno en sí, no entendían que buscará ciertas sombras y con una paciencia casi poética, esperaba los cambios que acontecían en la proyección, ya sea por la luz solar o cualquier elemento ambiental que interfiera en ello.
En pleno solsticio de verano, observando la silueta sombría, que daba justo al lateral de la ventana de su habitación, un lagarto entró en escena, desde la parte más alta del muro contiguo. El cuerpo proyectado en sombra, simulaba un reptil de considerable tamaño.
Tres rayos de Sol , cruzaban la escena perpendicularmente y en cada halo de luz, se distinguía una a una, cada mota de polvo suspendida en el aire, moviéndose armoniosamente, como si fuese a detenerse el tiempo
La nube que parcialmente tapaba el Sol y siguiendo su curso, al compás que marca el viento, dejó pasar un nuevo reflejo solar. Este, proyectó de lleno en un cristal semienterrado y los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta, proyectaron en el cuerpo sombrío del lagarto, al son del balanceo de su cola.
Alba, quedó tan impresionada, que por un momento creyó que era una medusa petrificada.
La impaciencia y la obsesión de Alba de volver a ver algo extraordinario, le mermó en el arte de esperar y consciente de ello, ancló de nuevo sus principios
Ella, a pesar de su corta edad y nulo apoyo, puso todo su empeño, en mejorar la observación en todas sus vertientes.
Una mañana, como todas desde entonces , Alba inmersa en su trance creativo, sintió que algo muy pequeño se cruzaba, aunque no podía describirlo.
Y con la certeza, de que era imperceptible a los ojos que no quieren ver, su sensibilidad estética, le atestó una punzada familiar, la cual estaba esperando de forma desesperada.
Nuevamente estaba ante algo sublime, siendo testigo de una belleza imperceptible y totalmente opuesta, a la primera vez. Era desconcertantemente bello y ella era capaz de visualizarlo
Se sentía pletórica, por todo el conocimiento que le quedaba por abarcar y supo que se hallaba en la dirección correcta.
Su entorno, no entendía ni lo más mínimo, que se quedara pensando y entrelazando ideas, palabras e imágenes.
Ella lo consideraba un acto creativo, con tantas posibilidades, como tiempo estuviese concentrada en ello.
Alba era capaz de hallar en las nubes, casi cualquier personaje o figura que ideara, y además, disfrutaba y ponía en valor,
captar belleza en lo cotidiano
La realidad es que nadie de su entorno, puso interés en lo que ella describía y en cómo actuaba.
Unicamente le expresaban repulsa y vacío.
Alba de 9 años, fue trasladada a un centro residencial de acogida y quizás por la rareza del asunto, se sentía bien.
Ella nunca se planteó, que el termino raro, con el que convivió tantos años , era una forma despectiva de dirigirse a ella.
El día que pasó a la edad adulta, le cambiaron de centro y se vio obligada a prestar más atencion consciente, al entorno.
Allí escuchó algunos cuchicheos, conversaciones y hasta lo llegó a preguntar directamente
Efectivamente, usaban rara con desprecio y con la intención de dañarle.
Le invadió la tristeza y hasta lo sintió, por todo el torrente sanguíneo, pero apenas fueron diez minutos.
Y esos diez minutos, fueron unos de los momentos más relevadores y productivos que había tenido en su vida
Entendió, que debía de hacer uso del ser raro, en todas sus vertientes.
Decidió, partir de ese preciso instante llamarse «Melic del Mon», (ombligo del mundo) ya que para proyectar, uno debe creer firmemente, que es el centro de todo.
Eso fue a los 20 años, donde sobrevino la muerte de Alba y el nacimiento de Melic del Mon .
Estaba convencida de llevar a cabo su proyecto vital, ansiaba enseñar , expresar su sensibilidad y pensar en un todo global,
Además, estaba completamente segura, que cualquiera que siguiera sus directrices, incluso los escépticos, se sorprenderían del cambio interno que provoca.
Podía usar una pequeña sala una vez por semana, aunque la búsqueda de un lugar mucho más espacioso, era inevitable ante las previsiones de éxito
Y empezó a fantasear, con sentirse participe de un grupo afín, visualizaba como cientos de personas en silencio, le escuchaban con respeto y admiración
En todos los escenarios, era el centro y se sentía orgullosamente rara
Melic afirmaba , que cuando sintió por primera vez, esa punzada tan característica y donde se le reveló que su percepcion era única , nació en ella una adicción irremediable a ello, donde nunca dejaba de pensar, ni cesaba en la búsqueda.
Y así, Melic diariamente, desde la niñez, rastreaba la belleza, exploraba la creatividad, agudizaba los sentidos y sus trances, cada vez más largos, le mostraban cada vez más receptores ocultos.
Cuando Melic cumplió treinta y habiendo pasado diez años, desde que ideo su gran proyecto, aceptó que nunca pudo conseguir los objetivos marcados y que su afán de englobar en un todo, fue un fracaso.
Maldecía la utopía idealista donde ella cayó y reflexionó en las limitaciones que tenía para transmitir.
La realidad, es que en todo ese tiempo, el grupo tan numeroso, que sus altísimas expectativas esperaba tener , se componía de Luisa, su compañera de habitación.
Melic se permitió un periodo de reflexión e introspección.
Por ello a los 30 años, tres meses, dos días y 3 segundos, rechazó llamarse Melic del mon, y empezó a dirigirse hacia si misma como Melic d’alguns , que es ombligo de algunos.
Aceptó que la admiración, no se cuantifica con el número de personas y que ser centro de unos pocos, es igualmente válido y gratificante.
Melic d’alguns, ha tenido momentos críticos, en los que estaba decidida en cambiar de nombre, pero jamás lo acabó haciendo
Melic d’alguns, consiguió un grupo de 5 personas, quienes se reúnen semanalmente. Los cinco han vinculado profundamente y Melic siente que está vez, consiguió ser el centro.
Melic d’alguns sigue pensando, replanteando, buscando formas en las nubes y enlazando palabras, como curioso con la ciudad de Yakarta.
Melic d’alguns, incluso es capaz de permitirse en ocasiones llamarse Alba y ser rara o muy rara.
Y aunque en su capacidad de abstracción se siente a salvo, ha tenido el valor o ya no sabe si obligación, de escuchar varias veces que siendo apenas una niña pasó años encerrada en una habitación, que vivió situaciones que nadie debería experimentar jamás y que disociarse fue su manera de protegerse.
También le han explicado, que su mente ha romantizadó y variado esa manera tan suya y única de relacionarse, para sobrevivir.
A día de hoy , sigue escogiendo descubrir nuevas maneras de captar, aunque lo ha reducido día sí y día no con mucho esfuerzo, pero de mala gana.
Y es que no sabe vivir de otro modo.

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