¡¡¡Fin
de Año en el Rocío!!!
Primera
noche...
Fin de año se acercaba y los malos,
como se hacían llamar este grupo de amigos, aunque antes se conocían como Llamarada´s Team, tenían ya prácticamente decidido donde
quedarse a dormir y en qué casa, pues en vez de hacerse las cosas con tiempo,
la gente se lo toma tranquilo y al final acaban todos separados en casas
diferentes. Y así es como fue.
El Rocío, es una aldea que pertenece
a Almonte (Huelva), y está lleno de casas de campo,
y la gente suele alquilar esas casas para pasar unas cuantas noches locas,
anteriores y posteriores al día de fin de año. La media de botellas de alcohol
que se suele comprar es una al día por persona. Es decir, si en una casa hay 20
personas y las estancia es para 6 ó 7 días...el
resultado es un disparate. Hay casas que llevaban unas 180 botellas, más
cervezas, vinitos, comida, refrescos...Un auténtico dineral es el que se deja
la gente para esa fecha para que esa semana pase a ser algo histórico y no al olvido.
Además de, sobre todo, el montón de drogas de todo tipo que se lleva para allá.
.
El Yasuni,
el Polako, el Mamut, el Peibol,
y otros más acabaron en una casa de camperillos que no hacían más que liarla y
emborracharse, aunque realmente eso es lo que hace todo el mundo en el rocío. Y
el Negro, el Marqués, Kilo y otros más se quedaron en una casa en la que
habitaban el Pichón entre otros con su novia.
La gente suele alquilar desde el día
26 ó 27 de diciembre hasta el 2 de enero, y ahí es cuando ya no existen normas
y cada uno hace lo que le apetece más. Las casas se convierten en discotecas, rings de lucha libre, centros de batallas medievales...cada
casa es realmente un mundo aparte.
El Negro y el Marqués optaron por ir
ese fin de año a la casa de Pichón, pues él es un tío responsable y no querían
demasiados líos.
El Marqués no pudo ir al Rocío hasta
la noche del 29 de diciembre pues tenía que trabajar. Lo recogió el Kilo en
Sevilla que vino a recoger a una amiga
suya y al Polako, que también tenía cosas que hacer y
no pudo apuntarse a la fiesta hasta dicha fecha.
Tal y como llegaron al Rocío se
dieron cuenta de lo que se habían perdido. Aquello era un auténtico desfase.
Todo el mundo borracho por las calles. El Polako se
fue a su casa mientras el marqués con el Kilo se iba para la suya. El ambiente
en la casa estaba algo cargado, pero todo estaba muy bien cuidado. Los sofás y
los cuadros seguían en su sitio por el momento, y aunque la gente se hartaba de
beber, más menos se controlaba.
En cuanto el marqués terminó de
deshacer su equipaje tiró para la casa de los camperos que ahí era donde estaba
toda la movida, y aquello sí que era una auténtica pasada. Tenían fotos de
cuando les dieron el keli y nada más ver como lo
tenían ya era para echarse las manos a la cabeza. Impresionante.
Las sillas estaban casi todas en la
chimenea, los sofás destrozados, los cuadros por los suelos...Un auténtico
desmadre.
Cada cual estaba más borracho. Al
lado había una casa de canis que era una locura, daba
hasta miedo acercarse pero todo el mundo estaba de muy buen rollo y todo el
mundo disfrutaba de su morao sin molestar a nadie. En
esa casa estaban también las niñas del Aljarafe, que también estaban muy
borrachas. Allí se encontraron con el Mamut, el Polako,
el Yasuni, Zlatan y por ahí
se veía también al canijo, que es un chaval que es un pasote también, que no
sale de una fiesta y ya se está metiendo en otra. Él había ido desde Sierra
Nevada el mismo día que el Polako y el Marqués, pero
de loco, sin ningún plan, ni ninguna casa donde quedarse, y allí lo encontró
todo. El chaval es de puta madre y sus amigos se encargaron de que no le
faltase de nada.
Cada loco estaba con su paranoia, con
sus porritos, sus drogas y sus cubatas, y como nadie les decía nada pues todo
el mundo seguía a lo suyo sin parar. Las niñas con una alegría y un pelotaso de arriba para abajo que daba gusto verlas, con
las tonterías y los mamoneos se estaba
súper a gusto allí. El marqués iba por allí con el Polako
que también acababa de llegar, buscando al Negro, viendo y saludando a la gente
que estaba por allí que la mayoría eran conocidos. La gente invitaba a sus
casas a más y menos conocidos, porque si hay algo que se salva pero bien de
cuando te tajas, es el buen rollo que tiene todo el mundo. El Javi Núñez estaba por ahí que es un chaval tó pijo de estos camperillos pero
un cacho de tío. Es tela de buena gente, y estaba ciego como él mismo,
lloriqueando porque le había dejado María, su novia, por ponerle los cuernos..
Por lo visto, pese al buen ambiente
que había, también había habido algunos problemas con unos almonteños
que iban a su rollo, y como ya se sabe todas las disputas que tienen la mayoría
de las ciudades andaluzas, pues Huelva no se queda atrás. Algunos hablan de
envidia, y otros de famas pero la realidad es que un poco de envidia sí que les
tiene que dar que Sevilla sea la capital de Andalucía.
En fin, yendo a lo que íbamos. La
casa donde hacia donde se dirigía casi todo el mundo era la de Topi, Yolo, y demás, que tenían
un tinglao montao en plan
discotequita muy guapo, en la calle Ajolí, 96. Además
en esa casa estaba también el Pegu, que es un chaval
que pincha música electrónica en discotecas, con el apodo de Dj Pisco, y la verdad es que no lo hace nada mal, y allí
estaba todo el mundo sumido en su morao con la
musiquita y todo el personal contento, y al que le veían malas pintas o no era
conocido le negaban la entrada y punto. Por ahí estaba Zlatan
también que iba tó ciego, seguramente de todo, aunque
todo el mundo se pone ahí hasta las manillas. El Yasuni
estaba liándose con Bali, que es una niña guapísima
que vive en Madrid pero que es sevillana, como Dios
manda! Ella es una de las niñas del Aljarafe, y allí
estaban también sus amigas, Pau, Regli,
la Riso...todas! Y la Riso iba hasta el culo! Qué
artista! Tal y como vió al
marqués se le echó en los brazos comiéndolo a besos y el marqués ahí
abrazándola, hasta que le dijo:
-
Quita
ya pesá! No veas si estás ciega!
Anda dame un par de wiskasos y algo de lo que tú
tienes que te veo tela de bien.
La Riso se rió y le dijo al Marqués :
-
Claro
que sí mamona ahora nos vamos a mi casa y te doy un whisky
y te invito a una loma que no veas lo subía que estoy que estoy que me subo por
las paredes!!
Total que el Marqués dejó en la casa
al negro y el Polako, que había quedado después con
Carmen y se fue con ésta a ver que veían.
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